El mes de Agosto nos trae dos eventos que nos ayudan a reflexionar y hacer algunas aplicaciones para nuestra vida personal y comunitaria: el primero es la celebración de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María elevada a los cielos en cuerpo y alma y el segundo la realización de las Olimpiadas que darán comienzo el día 8 de este mes.
La Solemnidad de la Asunción de María nos hace ver con ojos de fe, la glorificación de María íntimamente asociada a la persona y a la obra de la redención humana operada por Cristo. La Iglesia , mirando hacia el futuro, vislumbra ya la realidad trascendente del cielo, que es nuestro destino final de los que creemos en la muerte y resurrección de Cristo, nuestro salvador.
SAN PABLO CARISMÁTICO. Una de las enseñanzas más provechosas que nos dejó San Pablo, el Apóstol de las Gentes, es la de los carismas: “En cuanto a los dones espirituales no quiero, hermanos, que estén en la ignorancia... Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común” (1 Cor 12, 1).
Dice la Biblia que “por el pecado entró la muerte en el mundo” (Ro. 5, 12). Esa afirmación sugiere una pregunta: Y la Madre del Señor, que nunca cometió pecado, ¿también murió? A los cristianos de los primeros siglos les parecía difícil admitir que el cuerpo inmaculado de María pudiera convertirse en pasto de gusanos. Seguramente recordaban la “bienaventuranza” de aquella inspirada señora que gritó entusiasmada a Jesús: “¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te alimentaron!” (Lc. 11, 27).
San Pablo muere martirizado, decapitado hacia el año 67, (según Eusebio de Cesaréa), arrastrado por la ola de persecución de Nerón contra los primeros cristianos. El hecho de que Pedro y Pablo terminen predicando en Roma, la capital del imperio y del mundo en ese momento, y sellando su predicación con el martirio, nos muestra la audacia y la altura de miras de estos dos Apóstoles.
En la Conmemoración de los 145 años de nuestra Diócesis,
recordamos a sus trece obispos.
Ilustrísimo Señor Doctor Don Francisco Javier Nuño y Guerrero
Séptimo Obispo de Zacatecas
Un Obispo hijo de un Mártir.
El séptimo Obispo de Zacatecas, Don Francisco Javier Nuño y Guerrero, nació en la ciudad de Guadalajara, por el barrio de Analco, el 3 de diciembre de 1905. Sus Padres fueron el señor Andrés Nuño y la señora María Guerrero, quienes lo hicieron bautizar cinco días más tarde, el día de Inmaculada Concepción, en la parroquia de San José de Analco. Hijo de padres cristianísimos, fue educado con el testimonio de una fe heroica. Fue confirmado a los tres años y recibió comunión en 1913, cuando iba a cumplir los ocho años.
Por un documento se encuentra en el archivo del Arzobispado de Guadalajara, en la caja uno, correspondiente a la parroquia de la Purificación de Fresnillo, sabemos cuándo se construyó el templo de Nuestra Señora del Tránsito, y además quién fue el benefactor que lo mandó construir.
La celebración de la muerte y del Tránsito de la Virgen nos invita a imaginar una “velación” tan sencilla, que ninguno de los evangelistas creyó necesario escribir ni siquiera una palabra al respecto, mucho menos una anécdota que pudiera satisfacer nuestra curiosidad. Como quiera que haya sido, seguramente no se celebró al estilo mexicano. Nos ocuparía varias páginas una descripción detallada de los usos y costumbres de un velorio “a la mexicana”. Aquí solamente preguntaría a usted, que ha asistido a alguno, sea de visita o como anfitrión: ¿quién está realmente cerca del féretro a eso de las dos o tres de la mañana? ¿Quién “le hace guardia”?
¿Qué opina Usted, estimado lector de “Sembrando”, acerca de las operaciones para embellecerse o quitarse defectos físicos? Desde que nace un niño, la gente se fija en su apariencia: está feo, está bonito, está güerito, pobrecito, se parece a su papá. La belleza física se considera como una ventaja para la persona y, en cambio, se lamentan los defectos físicos, sobre todo notables. Se considera importante la fachada de la persona, su apariencia física. Hasta a los muertos maquillan.
Dentro del marco de avisos por los cambios climáticos; los medios de comunicación nos han bombardeado con muchísimas noticias raras y trágicas. Y es tal nuestra indiferencia o nuestra costumbre de verlas, que hasta la fecha seguimos igual de negligentes con la naturaleza. No pega ningún decreto o ley local o internacional sobre prohibiciones de tala arbórea, más importante que la plantación de árboles; o sobre una multa exagerada por el desperdicio de agua, la contaminación de la misma agua, del aire o del suelo; ninguna multa o censura exagerada por las pescas injustas o la caza ilícita de animales, especialmente de las focas. Otros de los más tiernos, simpáticos e inocentes animales, con que nos ha favorecido la naturaleza y que por siglos, han sufrido como muchísimos más, la crueldad, la negligencia, la vanidad, la soberbia y sobre todo la insensibilidad del hombre, que se encuentra entre sus depredadores al igual que los tiburones y los osos polares.
El 8 de enero de 2008, así se titulaba un apartado policiaco en el periódico “El Sol de Zacatecas. Mostraba la suma y causas del suicidio en nuestro Estado. Tema que a nosotros Jóvenes nos parece urgente atender como Iglesia.
El suicidio: Se entiende por suicidio cualquier acto u omisión que se efectúa con el deseo de quitarse la vida.
Verdad que se escucha bien. Esta institución que se denomina “Instituto de la Familia” ya existe en el tablero político-administrativo de algunos países o estados. ¿Que trascendencia tiene? Esta pregunta no obstante de que es obvia, podemos hacer algunas reflexiones. Significa que la labor (magnifica por cierto), que actualmente hace el DIF (Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia) no depende de un Voluntariado, que mucho tiene que ver con la iniciativa, con el tiempo disponible, y con la solidaridad que las personas e instituciones tienen, sino de una Institución que cumpla con la obligación del Estado,...